20 años sin Freddie Mercury, un personaje irrepetible

Freddie Mercury, por Andrés

¿Qué se puede decir de un personaje tan brillante que no se haya contado ya? La leyenda de Freddie Mercury ha sobrepasado todos los límites. El tiempo suele ser el mejor el mejor juez, y al cantante de Queen los años le han tratado bien desde que nos abandonó, víctima del SIDA, hoy hace 20 años. Ha pasado a la historia como uno de los mejores vocalistas de todos los tiempos (para el que escribe, el mejor), y fue el frontman de una banda inmortal, de esas que descubrieron nuestros padres, y admirarán nuestros hijos, sus hijos, y los hijos de sus hijos.

 

Amante de la vida, intérprete de canciones. Se decía de Mercury (de nombre real Farrokh Bulsara, nacido en Zanzíbar, Tanzania, en 1946) que vivía la vida al máximo. Que su apasionado estilo de cantar y actuar no era exclusivo a su oficio, que ponía pasión a todo. Sus dotes vocales eran poderosas, con un timbre brillante y un insuperable derroche de energía en el escenario. Fue ésto último lo que mejor definió al intérprete, su actitud en escena. Extravagante, hedonista y casi mágica. Mercury, de carácter tímido en las distancias cortas, se transformaba en el escenario en un monstruo dominador de masas, a las que manejaba a su antojo y contagiaba su entusiasmo. El mismo Kurt Cobain citó al cantante de Queen en su nota de suicidio, asegurando que había perdido la pasión por actuar, y que no podía hacer como Freddie. Amaba la vida, y amó la música. Su legado es casi insuperable. Sólo Beatles, Elvis, Michael Jackson y ABBA han vendido más discos que la banda británica, cuyas ventas superan los 300 millones de discos, y con una calidad fuera de toda duda. Mercury dejó para la posteridad temas inmortales. Clásicos como Love of my life, We Are the Champions, Killer Queen, Don’t Stop Me Now, Crazzy Little Thing Called Love, Play the Game, Under Pressure, Innuendo y, sobre todo, Somebody to love y Bohemian Rhapsody, tienen la firma del tanzano-inglés y forman parte de la mejor banda sonora posible de la historia. A su discografía en Queen habría que añadir una breve carrera como solista, también de éxito: Mr. Bad Guy (1985), y la ópera rock con Montserrat Caballé Barcelona (1988).

 

 

Mercury amaba tanto la música que se puede decir que murió con las botas puestas. En 1987 le diagnosticaron SIDA, en una época en que era tan temible la enfermedad que casi asustaba nombrarla. Durante años trató de ocultarlo a la prensa, y siguió dando conciertos hasta que su aspecto empezó a delatarle. Tampoco dejó de grabar discos. Desde el diagnóstico, además de Barcelona, publicó con Brian May y compañía The Miracle (1989) e Innuendo (1991). El 24 de noviembre de 1991, durante la grabación de lo que acabaría siendo Made in heaven (1995), una bronconeumonía complicada por el SIDA se llevó al artista, de 45 años, que había confirmado oficialmente era que seropositivo dos días antes. Probablemente, de haber aguantado un año más hubiera podido tratarse y sobrevivir (no curarse), por los avances científicos que se sucedieron. Pero no fue así. Ahora, 20 años después, recordamos a un mito inigualable e irrepetible.

 

Texto: Tomás Catalán (@t_catalan)
Ilustración: Andrés Miguel

 

 

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11 thoughts on “20 años sin Freddie Mercury, un personaje irrepetible

  1. Si alguien quiere adentrarse en el universo Queen (12 discos de estudio con Freddie Mercury), la colección de Greatest Hits (sobre todo I (1981) y II (1991)), es un buen comienzo, aunque incompletísimo.
    Sus mejores discos: A night at the opera (1975) y Jazz (1978)
    Directos recomendados: Live Killers (1979) y Live at Wembley’86 (1993)
    De propina: A day at the races (1976), A kind of magic (1986), News of the world (1977), Sheer Heart Attack (1974), The game (1980), The works (1984)
    Hay un recopilatorio de Freddie muy completo, que es Lover of Life, Singer of Songs (2007), o, más sencillo, el mítico The Freddie Mercury Album (1992)

    • Excelente artículo, genial dibujo, y mencionar que uno de los mejores discos de Queen, fue el último, Innuendo. Junto al Opera y el Sheer Heart Attack, de mis favoritos de la banda.

      • Gracias, Pablo. Jejeje, son tan grandes que cada uno tiene el suyo…
        Ya te dije en otra ocasión que me gustaba tu blog, esta vez me voy a mojar más: muy acertada la reseña de Los poetas han muerto, de Avalanch.

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