A propósito de Llewyn Davis, de Joel Coen y Ethan Coen (Review)

A propósito de Llewyn Davis

A PROPÓSITO DE LLEWYN DAVIS
Joel Coen, Ethan Coen, Estados Unidos
StudioCanal / Scott Rudin Productions / Mike Zoss Productions, 2013
(Drama / Comedia dramática 105 minutos)
7/10

 

La última peli de los Coen es una elegía a los perdedores, un sentido homenaje a aquellos que creen en algo y pelean, luchan y hasta se arrastran por convertir ese sueño en realidad. Es un retrato amargo de alguien que apuesta por la pureza y la autenticidad, en este caso de la música, frente a las salidas fáciles, a lo que marcan las modas, a lo que obliga la industria.

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Todo el film no es otra cosa que un viaje, una odisea más bien (la aparición del propio Ulises no es casual) del protagonista principal por las procelosas aguas del negocio de la música. Es una pugna de este Llewyn Davis por lograr, continuando siendo honesto consigo mismo y con su música, el reconocimiento, ya no tanto el éxito. Así el personaje pergeñado por los Coen se dará de bruces una y otra vez contra la realidad, llevándose incluso algún golpe físico en todo su rostro, por defender aquello en lo que él cree aunque eso le aboque hacia la más dura de las derrotas.

Dicho esto podríamos pensar que este Llewyn Davis es todo un héroe y más bien podemos afirmar con toda rotundidad todo lo contrario. Los Coen dibujan a un antihéroe lleno de imperfecciones, con el que el espectador no siempre será capaz de conectar, dados sus alardes de egocentrismo y su constante gusto por tomar las peores decisiones posiblesLlewyn Davis es un ser humano, plagado de contradicciones y defectos con una profunda fe en sí mismo y un gran amor por la música que combate, cual Quijote del folk, desesperada y tristemente contra una realidad que no le entiende y que no le gusta. A esta profundidad del personaje contribuye sobresalientemente la fabulosa interpretación del actor Oscar Isaac, sencillamente inmenso, que se introduce bajo la piel de este pertinaz perdedor dándole vida de forma magistral y transmitiendo todo su desencanto a través de una mirada, ¡qué mirada!, que dice más que mil palabras.

A propósito de  Llewyn Davis es, por supuesto, una obra de los Coen, y como en la mayoría de sus películas aparecen algunos de sus elementos que han hecho tan reconocible su cine: surrealismo, hilaridad absurda y una perfección formal, a la hora de contar una historia casi insignificante que sólo está al alcance de los grandes cineastas de nuestro tiempo. Se trata pues de una obra desesperanzada y casi apesadumbrada pero en ella existe también margen para el humor, ese “toque Coen” por el que todos sabríamos que estamos viendo un film firmado por los autores de El Gran Lebowski (1998), que está perfectamente representado por el pasaje en el que aparece el enorme (en todos los sentidos) Jonh Goodman.

 


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Mención aparte merece el apartado musical de la película. Ésta se sitúa en plena década de los 60  justo antes de la explosión de la música folk de la mano de Bob Dylan (¿acaso no aparece un Dylan casi imberbe al final del film?) de modo que  Llewyn Davis se esfuerza casi en vano por dar a conocer este estilo que todavía no había calado en la sociedad norteamericana. Así, Davis deambula por el  GreenwichVillage de Nueva York, de local en local, de casa en casa cargado con su guitarra y sus canciones tratando de que alguien le escuche y de que alguien aprecie su arte. Y, señoras y señores, las canciones son fantásticas (el tema inicial “Hang me, oh hang me”, profético con las andanzas del propio Lewis, es fabuloso) pero lo mejor es que están interpretadas, yo diría que de forma magistral, por el propio actor Oscar Isaac, lo cual engrandece más su trabajo si cabe. A lo largo de todo el film la música va sonando plagada de magníficos temas folk que ilustran las lánguidas andanzas del maltratado héroe. También aparecen en forma de contraste otros temas alejados de la temática folk, dejándonos momentos surrealistas o “hits” de radiofórmula de la época como ese inclasificable “Please Mr. Kennedy” cantado codo a codo entre el propio Isaac y un autoparódico Justin Timberlake.

En definitiva,  A propósito de  Llewyn Davis es una obra más que notable a sumar a la larga lista de aciertos que supone la filmografía de los hermanos Coen. No se la pierdan.

 

Texto: David Marteles (http://dioscocobufa.blogia.com)
Ilustración: Andrés Miguel

 

Escucha la BSO de A propósito de  Llewyn Davis en Spotify:

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