Grave Digger: Return of the Reaper (Crítica de discos)

Grave Digger 2

GRAVE DIGGER: Return of the Reaper
Napalm Records, 2014
7,5/10

 

Siempre puntuales a la hora de entregar material nuevo, los veteranos teutones GRAVE DIGGER vuelven a su cita discográfica. 16 discos nos ocupan, con pocos altibajos, siempre fieles al Heavy Metal alemán que les vio nacer. En este “regreso” han estado especialmente inspirados, sacando uno de sus mejores discos en esta última década.

 

Como ya hicieron con The Clans Will Rise Again (2010), que a su vez era una secuela directa del famoso Tunes of War (1996), han decidido sacar una segunda parte de uno de sus aclamados discos noventeros. Esta vez, el elegido ha sido The Reaper (1993), cuarto disco de la formación y el primero tras su parón. Un disco que, si bien ha sido superado por los trabajos clásicos de la banda, fue clave en su momento, y sirve para entender la evolución de los patrones estilísticos de la banda, cambio de registro del carismático vocalista Chris Boltendahl aparte. Su anterior obra, Clash of the Gods (puedes leer una reseña del mismo aquí), aun dejando los 2-3 temas de rigor, quedaba un poco por debajo de la media, ofreciéndonos un disco más melódico y Power que de lo normal, con algunas composiciones menos logradas y una falta de pegada y material más candente que empañaban el resultado final. Sin ser un mal trabajo, sí se sentía algo predecible. En este nuevo CD, GRAVE DIGGER recupera algunos de los registros que les dieron la gloria en los primeros 90: alternancia de tempos rápidos y lentos, canciones muy heavies de estribillos conseguidos, riffs pétreos y al hueso, con menos teclado y sin Folk.

Return of the Reaper, el tema homónimo, actúa como introducción. Un lúgubre piano, como antesala de una historia malograda, nos mete de lleno en la intriga con el sonido del carro de la muerte y sus corceles de fondo, anticipando la atmósfera pesada y la temática del disco. No tardan en golpear: el single Hell Funeral es, sin problemas, de lo mejor que ha compuesto la banda en mucho tiempo. Definición perfecta de “lo bueno, si breve…”. Afilada, con un buen riff, veloz como mandan los cánones, con cambios de ritmo, estribillo endiablado, firmado con un buen gusto tremendo por la ronca y amenazadora voz de Boltendahl, respaldado por los coros. De los de cantar con el puño en alto, sin remisión. Un temazo en toda regla, la estrella de este disco. Debería perdurar en sus próximas giras. Wargod es otro corte veloz, basado enteramente en el riffing, la especialidad de la casa, sustentado por una base rítmica precisa y machacona, que acentúa los ataques combinados de la voz y la guitarra. Los dobles bombos rellenan el hueco junto al bajo, formando una dupla tremendamente eficaz. El estribillo, sencillo y pausado, cumple su función de himno, pero se podría haber mejorado. Mejora mucho gracias al buen solo de guitarra. Bajando un poco las revoluciones, en una tónica incluso Hardrockera, Tattooed Rider es un medio tiempo de regusto más añejo, con estrofas plagadas de riffs sencillos, entrecortados, y un estribillo también plagado de coros, al mismo nivel que la voz principal, muy hímnico. Tema prototípico, con una letra de moteros muy típica también, pero disfrutable igualmente. 

Resurrection Day es a priori otro tema acelerado (mi faceta predilecta de la banda), con algún tinte Speed, pero con un bajón de velocidad importante en las estrofas, antes de iniciar un crescendo épico, marcado por la batería y las notas alargadas, antes del estribillo, de nuevo de puño en alto. Cuenta con el que considero el mejor solo del disco, sin lugar a dudas: corto, melódico, tirando de bendings y con un aroma Power Metal en las melodías. De mis favoritas del CD. En esa línea de medios tiempos siniestros y envolventes que tanto gustan a los germanos, Season of the Witch cumple con nota. Tema construido alrededor de la base rítmica, con riffs machacones destinados a reventar cervicales, y uno de los estribillos más redondos del plástico. Pausado y exquisito, enfatizando la cara más épica de la banda. También ncontramos coros ritualísticos esparcidos a lo largo de la canción. Road Rage Killer nos da otra buena dosis de doble bombo martilleante, con sirenas de policía de fondo… ¡y no me extraña! El tema es puro frenetismo, ideal para conducir a toda pastilla, Heavy/Power con denominación de origen, con el kit echando humo desde el bombo y los platillos. Conserva bien la sensación de melodía, con los arreglos en la guitarra, que evitan que el tema se vuelva monótono y nos apabulle. ¡Hasta el solo corre a toda velocidad! De lo mejor del disco. Grave Desecrator no luce tanto, con una estructura predecible y sin la chispa de los mejores momentos del disco, pero los aficionados al Heavy Metal a medio tiempo, directo y contundente, encontrarán su hueco en cortes como este. Como dato curioso, ay una mención a The Last Supper en la letra, no sé si referencia al disco de 2005 o casualidad.

Satan’s Host es una demostración de Speed Metal añejo, toda una declaración de intenciones. Riff vacilón, con el bajo a todo volumen, dobles bombos, con una sempiterna sensación de velocidad que campa a sus anchas y nos contagia. Boltendahl contribuye a darle fiereza, cantando con su personal voz cada sílaba. Nos trae directamente a los ochenta, a los primerísimos GRAVE DIGGER, pero con esteroides y actualizados, especialmente notorio en el solo de guitarra, basado en el shredding. Una joyita de menos de 3 minutos, y otro de los ases que pueblan el disco. La nota rara del disco la pone Dia de los Muertos. El título, como veis, en perfecto español, al igual que el estribillo, con un fuerte acento alemán. Fácilmente la canción cañera más lenta del plástico, que nunca estalla en velocidad. Incluso el solo es comedido en ese sentido, reteniendo el gusto por la melodía y la clase. En ese sentido, Axel Ritt ha registrado su mejor actuación desde que entrase en la banda alemana. A pesar de que Death Smiles to All of Us tiene un riff algo visto, es una buenísima canción. Introducción a clavicordio, dándole protagonismo al teclista H.P. Katzenburg, estrofas impecables, uno de los estribillos más pegadizos del disco, solos vertiginosos, melodías oscuras y llenas de misterio… y velocidad. Potencia y velocidad, las armas que mejor explota GRAVE DIGGER. Nothing to Believe echa el cierre, una pseudobalada con mucho teclado y Boltendahl cantando en registros más dulces, que, eso sí, no se libra de una buena carga de guitarras distorsionadas. El estribillo, repleto de magia, sinfonismo y Power Metal épico a medio tiempo, levanta el tema varios enteros, sirviendo como broche final, con el solo más emotivo del disco, cargado de feeling pausado. Pura escuela alemana.

 


Vídeo.  GRAVE DIGGER – Hell Funeral (Official Video) | Napalm Records

 

El mínimo cambio de logo, perceptible para cualquier fan pero no tanto para el casual, ha traído como poco suerte. Diferente a su otro gran disco de estos últimos 10 años, casualmente otra segunda parte, el ya citado The Clans Will Rise Again, que era más Folk y menos cañero, pero igual de bueno. GRAVE DIGGER ya vinieron este verano al (leer crónica) antes de la edición del disco, así que sería justo que volviesen a nuestro país a presentarlo. Deja un buen puñado de temas aptos para el directo, en uno de los CDs más salvajes de sus más de 30 años de historia. ¡Bravo!

 

Texto: Pablo García
Ilustración: Andrés Miguel

 

Formación:

  • Chris Boltendahl (Voces y Bajo)
  • Axel “Ironfinger” Ritt (Guitarras)
  • Jens Becker (Bajo)
  • Stefan Arnold (Batería)
  • H.P. Katzenburg (Teclados)

 

Tracklist de Return of the Reaper:

  1. Return of the Reaper (Intro)
  2. Hell Funeral
  3. War God
  4. Tattooed Rider
  5. Resurrection Day
  6. Season of the Witch
  7. Road Rage Killer
  8. Grave Desecrator
  9. Satan’s Host
  10. Dia de los Muertos
  11. Death Smiles at All of Us
  12. Nothing to Believe

 

Escucha Return of the Reaper en Spotify:

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