Leyendas del Rock 2016: Crónica y fotos del jueves 11 de agosto

Tras la populosa fiesta de presentación del día anterior, el Polideportivo de Villena se disposu para acoger la segunda jornada de festival, primera en la que había que pasar por taquilla. Como ya es costumbre en el Leyendas, los días de pago conllevan un lógico y notable descenso de público, que también se acrecentó con el hecho de encontrarnos todavía en un día laborable.  Todo esto supuso menos colas, menos agobios y un mayor disfrute de los conciertos.

En el cartel brillaba con luz propia el nombre de ANTHRAX, cabezas indiscutibles de días, así como el de los norteamericanos STEEL PANTHER, que acabarían ofreciendo el recital más polémico del evento.  Los más extremos esperaban con ansias a los padres del Death Melódico, AT THE GATES, los más clásicos a URIAH HEEP y los más jóvenes a KORPIKLAANI o DRAGONFORCE. Había bandas para todos. Las predicciones eran pesimistas, se esperaba algo de lluvia, aunque finalmente no cayó ni una gota. Y con un calor moderado y las pilas recargadas, nos dispusimos para una nueva e intensa tarde/noche de Rock y Metal.

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Los daneses D-A-D recibieron el encargo de abrir las puertas y enchufar todos los cachivaches. Expertos en la materia, y con una carrera de más de 30 años, su escasa repercusión en España los situó en la hora más injusta del cartel. A las 16:30 horas y elegantemente ataviados (especialmente llamativa la napoleónica vestimenta de Stig Pedersen, así como su bajo trasparente), saltaban a las tablas dispuestos a quitar legañas y resucitar resacosos. Se presentaron enérgicos, muy motivados y prestos para lidiar con las caras de cansancio.

Sus eléctricos temas lograban que la audiencia respondiera tímidamente, mientras los más versados coreaban disimuladamente los pegadizos estribillos. La banda lo daba todo sobre el escenario, pero la hora del concierto era francamente criminal. La disposición de los escenarios logra que la sombra vaya creciendo hacía la parte final del recinto a medida que pasa el día, por lo que las primeras filas evitan el sol desde el inicio de las descargas, pero los que llegan más justos tienen que elegir: solazo o exilio. Conscientes de todo lo que nos quedaba por delante y satisfechos por la primera recarga de pilar que habíamos recibido de D-A-D, tras los cuatro primeros temas nos vimos obligados a medir nuestras fuerzas y optar por la rehidratación. Si se vuelve a presentar la oportunidad de ver a los daneses en unas condiciones más favorables, no dudaré.

El show de DRAGONFORCE venía con morbo anticipado. Un problema médico de su cantante, Marc Hudson, obligó al combo a buscar un vocalista sustituto, siendo el elegido el italiano Alessio Garavello. Así pues, había curiosidad y la certeza de que íbamos a ver un show prácticamente exclusivo. Desde las primeras notas quedó claro que el transalpino iba a cubrir perfectamente la baja de Hudson y, aunque con un tono algo diferente, no tuvo el menor problema en alcanzar las notas más agudas. Eso sí, las letras las llevaría escritas en diferentes folios pegados en el suelo, lo que, unido a su menor experiencia sobre las tablas, hizo que su puesta en escena fuera más acartonada. El resto del conjunto sería el encargado de llevar el peso del recital. Herman Li, Frédéric Leclercq y Sam Totman fueron el continuo torrente de solos, muecas e interacciones con el respetable al que nos tienen acostumbrados.

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El sonido de los británicos fue muy correcto, hasta que un desafortunado corte de luz los sacó de las tablas de Villena. Era el tercero del festival, y algunos empezábamos a temer por el resto del certamen. Afortunadamente sería el último que vivimos en los escenarios grandes. Volvieron a escena y, por aclamación popular, repitieron el tema con el que estaban, Heroes of Our Time. En su set list mezclaron los temas clásicos y ultra veloces, donde demuestran su mejoría sobre las tablas, con otros más actuales, más templados y con más sentido, como Three Hammers. La elección fue correcta y equilibrada, contentando a los que mejor se conocían sus discos y a los curiosos que presenciaban su descarga.

DRAGONFORCE sí superó el corte de energía sobre el escenario del Leyendas, y con buen humor y una actitud positiva sacaron adelante un concierto complicado. Sin su cantante titular, en Alicante, a las cinco y media de la tarde y con un corte de luz incluido, la escuadra de Power Metal dejó buenas sensaciones y se llevó el cariño de sus seguidores, así como el aplauso de los curiosos. Son un buen comodín para los festivales y en Villena no fallaron el tiro.

Para el turno de KORPIKLAANI la campa de césped ya estaba bastante concurrida. La banda de Finlandia hizo lo que pudo para que el público se divirtiese, algo que tiene fácil con su repertorio festivo y desenfadado. También hubo tiempo para ponerse serios, aunque para el final del show se reservaran sus clásicos Vodka y Beer Beer.

En el recital de los “folkies” su pudo observar un vistoso baile de disfraces y un divertido carrusel de caras pintadas, algo que se ha convertido ya en una tradición cada vez que un grupo de esta índole ataca Villena. Los más jóvenes incluso se atrevieron a cantar las letras en finés. La fiesta fue total y el sonido se mantenía sólido.

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Una de las bandas clásicas y fundamentales del Power Metal finés era la siguiente en asaltar el escenario. STRATOVARIUS rozó el cielo en su época dorada, siendo uno de los estandartes de la nueva ola del Metal europeo; pero lejos quedan aquellos años de esplendor. La infinidad de problemas que el combo sufrió durante demasiado tiempo dejó profundamente tocada su progresión. Los esfuerzos de la banda por seguir adelante han sido muy loables, pero, en opinión de quien escribe, francamente infructuosos. Ese paso del tiempo y esa continua caída se evidenció en su paso por el Leyendas.

Los nórdicos barajaron bien sus temas y mezclaron claros himnos, como Eagleheart, Black Diamond, S.O.S o Hunting High and Low. con otros más actuales y con menos tirón, como My Eternal Dream o Lost Without a Trace. Los fans del grupo respondieron bien coreando, pese al regular sonido, los melosos estribillos de los temas, mientras el sol empezaba a caer y ya se podía atender los conciertos con bastante comodidad.

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En el escenario, Kotipelto demostraba que los años no han pasado en balde por su garganta, acortando buena parte de las frases y ahorrando todos los agudos que podía. Su estado es conocido y respetado por todos, pero eso no quita para que, objetivamente, tengamos que reconocer que su voz está a eones de lo que fue. El otro miembro sobreviviente de los años de oro, el teclista Jens Johansson, sí mantenía el buen nivel con su instrumento, pero tampoco interactuaba con el respetable como lo hiciera antaño; a ratos incluso se le pudo notar como apático.

En el otro lado de la balanza, Matias Kupiainen y Lauri Porra (que lleva ya más de una época en STRATOVARIUS), guitarra y bajo respectivamente, aportaban al directo la frescura de su relativa juventud, pero careciendo, claramente, del carisma que Tolki o Kainulainen representaban en la banda. Por todo ello, el bolo de los fineses tenía el recuerdo y el cariño a temas que marcaron la juventud de muchos, a la vez que la pena por comprobar que todo aquello es simplemente historia. Actualmente, el quinteto no tiene ni buen directo ni nuevos himnos que regeneren su repertorio, por lo que podemos decir que fueron, posiblemente y con mucho dolor, de los más flojos del certamen.

Paralelamente al de STRATOVARIUS, en el Mark Reale comenzaba el concierto de CELTIBEERIAN. Fue el primero que pudimos disfrutar en este espacio, y ya desde el inicio pudimos comprobar la mejoría del cambio de ubicación, que hacía mucho más amplio el acceso, y mejoraba la capacidad, al mismo tiempo que acercaba los servicios.

Disfrutaron los de Ciudad Real de un público muy numeroso. Quizás los que comenzaron la fiesta con KORPIKLAANI se trasladaron después aquí para continuarla, y fue una decisión acertada, porque CELTIBEERIAN nunca defraudan. Acaban de lanzar un disco acústico, pero en el Leyendas ofrecieron un show eléctrico en el que los asistentes no dejaron de bailar. Con conciertos como este, la banda se va convirtiendo cada vez más en un grupo fijo de los festivales grandes.

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Con menos presencia, probablemente, que en otras ediciones del certamen, el Hard Rock Clásico llegaba al Leyendas de la mano de URIAH HEEP. Si algo bueno tienen los festivales es la variedad de estilos y de propuestas, lo que hace que puedas disfrutar de combos alejados de tu rutina e incluso de tus gustos. Esto es lo que le sucedió a este equipo de redactores que, honestamente, se declaró absoluto desconocedor de la carrera de los británicos.

Sin embargo, esto no fue óbice para que presenciáramos parte de su descarga, en la que la clase, la calidad y el gusto por los sonidos añejos marcó el ritmo. Los veteranos músicos daban una lección magistral sobre las tablas, mientras el público, que había sufrido una radical mutación en su media de edad, quedaba embelesado ante la impoluta ejecución de los temas. Resultaba complicado no menear la cabeza y los pies con los ritmos tradicionales que nos proponía el conjunto, para pasar de nuevo al estado de asombro con las demostraciones técnicas que efectuaban.

URIAH HEEP fue una de las apuestas más arriesgadas del Leyendas 2016. Hay que admitir que muchos aprovecharon el rato para cenar, y que otros optaron por el merecido descanso del guerrero. No fue la actuación más populosa, pero sí una de las acertadas para los más sibaritas de esta edición.

El Mark Reale vivió uno de sus momentos más extremos con el concierto de CATTLE DECAPITATION. La banda de San Diego actuó a hora punta con la cubierta casi repleta, ofreciendo un show brutal, continuando con la gira de presentación de su último disco, The Anthropocene Extinction.

El sonido no fue todo lo bueno que debería, pero los presentes pudimos disfrutar de una buena puesta en escena y de la desgarradora voz de Travis Ryan, que parece que viene de otro planeta.

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Hablar del concierto de STEEL PANTHER es hacerlo del más polémico y morboso de todos los vividos en Villena. Su progresión es meteórica, hasta el extremo de ser considerados por la organización como “co-headliners” de la edición del 2016; o lo que es lo mismo, su peso entre todo el plantel de bandas era muy fuerte, y las expectativas muy altas. Como se suele decir, “algo tendrá el agua cuando la bendicen”. Sin prejuicios y con ganas de fiesta, nos dispusimos a disfrutar de los ochenta minutos con los que iban a contar, conscientes de que un bolo típico no íbamos a ver.

A los norteamericanos (no podían ser de otro lugar), hay que entenderlos como un combo que parodia el Glam de los 80 y que hace una representación desenfadada y pensada para divertirse. Tomarse en serio sus chistes, sus poses y sus juegos es un grave error, que puede conducir a sacar de contexto sus incesantes gracias. Musicalmente, sus temas tienen melodía, mucho gancho y un ritmo adictivo que cuesta no seguir. La fiesta es innegable, y su tino para recrear los estribillos y las letras de la época son fabulosos. Pero no nos engañemos: en STEEL PANTHER lo de menos es la música. Tal vez, por ese motivo, pudo dar la sensación en ciertos tramos de que se permitían el lujo de enredar y bromear con el “playback”.

Las primeras filas se llenaron de explosivas chicas que daban más realismo al asunto, así como de carteles que decían cosas como “tírate a mi novia”. Toda esta fiesta encajaba bien en Villena, y los que la entendían la disfrutaban y los que no la ignoraban. Al más puro estilo MANOWAR, salvando las distancias (unos se dan rímel y otros defienden el Metal verdadero de los dioses), el combo intercalaba canciones como Fat Girl con discursos jocosos o partes musicales de riffs míticos. Todo iba bien y parecía que el debate se cerraba de manera tranquila, hasta que STEEL PANTHER llevó la broma un peldaño más arriba.

49_Leyendas2016El cuarteto subió a una exuberante rubia al escenario, donde hubo todo tipo de sobeteos por ambas partes, y donde la temperatura del Leyendas se disparó por completo. Todo parecía preparado, pero llevado a un extremo que molestó a buena parte de la audiencia (principalmente a la que miraba con curiosidad desde lejos). Es innegable que, objetivamente, los hechos fueron toscos y de tinte machista, pero no es menos cierto que la chica subió a las tablas por su propio gusto y no dejó de sonreír en todo momento.

Por si fuera poco, el conjunto subió a un puñado más de chicas a escena para interpretar 17 Girls in a Row, donde el descontrol fue total y la catarsis absoluta. Gloryhole trajo la locura de nuevo y con Death to All But Metal cerraban un recital que estaría en boca de muchos durante varios días. La bola ya era imparable, todo el Leyendas había visto el espectáculo y sería el tema más recurrente en lo que quedaba de festival.

Entendiendo a STEEL PANTHER como un conjunto de música y espectáculo, hay que reconocer que son una banda con un potencial considerable, y que en Villena dieron un concierto para recordar. Creo que en el Leyendas no dejaron a nadie indiferente, y lo más fácil es caer en aquello de “o los odias o los amas”. Esto es como la selección de fútbol o la presidencia del gobierno: cada uno tiene su opinión. Si en el recinto alicantino había 7000 personas a la hora del show, encontraríamos 7000 opiniones diferentes, todas ellas tan validas como las otras.

 

ANTHRAX
8,5
/10

 

A pesar de su relevancia, los norteamericanos ANTHRAX se han visto eclipsados por las otras grandes nombres del Thrash americano. Pero lo cierto es que habiendo presenciado sus últimas visitas junto a IRON MAIDEN, la banda de Scott Ian no sólo vive una segunda juventud, sino que probablemente sea la que en mejor forma esté del llamado Big Four. El regreso de Joey Belladonna ha sido un éxito a todas luces, que no sólo ha dejado grandes álbumes como Workship Music (2011) o el reciente For All Kings (2016), sino que ha elevado a la banda a un nivel superior en vivo.

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La fiesta comenzó, como no podía ser de otra forma, con You gotta believe, que abre su último plástico; pero seguidos y sin hacerse de rogar descargaron los hits de los 80 como Caught in a mosh, Madhouse y Got the time. La fantástica y 100% ANTHRAX Fight ‘Em ‘Til You Can’t nos trajo de nuevo a esta década, junto con la aún más actual Evil Twin. No serían las últimas referencias a sus dos últimas obras, pero en adelante serían los clásicos indiscutibles los reyes de la noche, como la coreadísima versión de TRUST Antisocial (alguno incluso la cantó con la letra de LOS SUAVES) o I’m the Man.

La dignidad de las bandas clásicas suele pesar sobre los hombros de sus cantantes, y el neoyorquino no sólo mostró un estado vocal envidiable, sino también físico. Belladona es todo un huracán, no para de correr, saltar y animar al público, lo que hace de los conciertos de ANTHRAX una experiencia muy intensa y sobre todo muy divertida. Cuesta creer que la vuelta del hijo pródigo fuera la tercera opción del grupo en su momentos. El resto de sus compañeros no se queda atrás tampoco. Todos demostraron una gran energía y una fuerte conexión con el público, que sin llegar a la pasión desmedida del día siguiente con AVANTASIA, disfrutó de lo lindo con los neoyorquinos. Nosotros incluso nos quedamos con ganas de más.

 


Setlist de Anthrax

 

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AT THE GATES había pisado la Península Ibérica hace relativamente poco tiempo. En 2015 giraron por España para presentar su elepé de regreso, por lo que su descarga en Villena no contaba con el aliciente de contemplar a un mito que estuvo parado, prácticamente, durante dos décadas. A pesar de ello, para los amantes de los sonidos extremos, la descarga de uno de los padres del sonido Göteborg era uno de los platos fuertes del certamen, por lo que el público volvió a sufrir una mutación considerable cuando llegó su turno. A diferencia de sus paisanos y compañeros DARK TRANQUILLITY, su show sí se vio beneficiado por la hora programada, la una de la mañana, sin un sol aburrido que enmascarase el oscuro sonido de la banda y con una atmósfera propia del Metal más contundente.

Como una apisonadora y con el buen sonido de su parte, los nórdicos salieron absolutamente dispuestos a morder nuestros cuellos, desgranando material de su reciente At War With Reality (2014). La audiencia recibía calurosamente pistas como Death and the Labyrinth y The Circular Ruins, ambas extraídas de dicho trabajo. En medio de esos trallazos sonaban cortes fundamentales como Cold o Slaughter of the Soul, que dio nombre a su aclamado compacto de 1995. Los “circle pits” y los arreones volvían a Alicante, en una comunión entre banda y público bien llevada por Tomas Lindberg. A pesar de su veteranía, AT THE GATES se mostró muy activo y enchufado sobre el escenario, trasmitiendo esa mezcla de potencia y melodía que presenta en sus temas. Se hacía tarde, pero la audiencia seguía pidiendo sangre.

Con escasas concesiones y como un martillo pilón, los suecos ejecutaron diecisiete cortes que calmaron nuestras ansias de caña nórdica, y nos dejaron con la seguridad de que su bolo había sido muy similar a lo que podrían haber representado en una sala (algo difícil de decir en un festival). Por ello, los fans del grupo pudieron quedar satisfechos, y, seguramente, AT THE GATES fue la segunda ración que los más sibaritas, en este caso del “bando” contrario a los de URIAH HEEP, se pudieron llevar a la boca. Son un grupo de culto y en el Leyendas 2016 fue una de esas perlas que siempre hay que agradecer a la organización: diferente y poco trillado en nuestros festivales. Todo un acierto.

Llegaba el turno de uno de los valores fijos del Leyendas, LEO JIMÉNEZ atacaba el escenario principal para hacer un brevísimo repaso a su discografía. Y es que para los seguidores del vocalista madrileño, el concierto que ofreció nos supo a muy poco. Apenas una hora en la que, eso sí, la banda descargó los temas e su setlist con la fuerza y actitud que les caracteriza.

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Como de costumbre, hubo un poco de todo en su setlist. Además de escuchar algunos de sus nuevos temas en directo (que por cierto, mejoran con respecto al disco), cayeron también algunos de sus anteriores bandas. Si bien la calidad vocal de Leo es incuestionable, hay que destacar que en el concierto del Leyendas el vocalista mostró un estado de forma excepcional, superando en este aspecto sus últimas incursiones en el festival de Villena.

Las posibilidades para cerrar una jornada maratoniana del Leyendas se suelen reducir a tres: fiesta de clásicos, fiesta de baile y cachondeo o fiesta de tortazos. La organización del evento dispuso en cada uno de los tres días a HAMLET, SAUROM y LUJURIA respectivamente, y como ya hemos comprobado en otras ediciones, la fórmula funciona. Las 3 de la mañana, dicen, es la hora de los valientes, aquella en la que las bandas se enfrentan a un público derrengado, con casi diez horas de conciertos y con unas ganas de dormir importantes. El jueves once de agosto se recordará por ser la primera vez que HAMLET aterrizó en Villena, poniendo patas abajo a la sufrida audiencia y demostrando, una vez más, que el Metal en castellano puede y debe tener un lugar importante en nuestros festivales.

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A estas alturas de la película no vamos a descubrir el directo abrasador de Molly, Tárrega y compañía. Son, por derecho propio, uno de los combos considerado como más fiable en directo, por su incesante derroche de energía y sus continuos intentos de llevarse al respetable a su terreno, a su particular batalla. Y en el Leyendas lo lograron. Las primeras filas recibieron a la banda con todo el calor que se podías esperar, mientras los músicos rompían a sudar al ritmo de Limítate, Egoísmo o Muérdesela. Lo que salía por los altavoces era puro fuego, pura rabia, pura dinamita, era HAMLET en su versión más cruda.

Sin duda, las miradas de los asistentes se centraban en el cantante y en el guitarrista madrileño respectivamente, y es que sus incesantes carreras y sus muestras de pasión no hacían más que contagiar las ganas de desgañitarse y cabecear hasta perder la cordura. La punzada que se sentía corte tras corte confirmaba que la banda sigue viviendo un momento dulce, apoyada en un más que notable nuevo disco, La Ira (2015), del que ejecutaron cortes como la frenética Mi Religión.

No habían pasado ni tres canciones cuando Molly decidió, como es costumbre, que los límites de un escenario son tremendamente pequeños para él. Bajó a las primeras filas, se apoyó en las vallas de seguridad y redujo la distancia entre grupo y seguidores a la mínima expresión; cantó a poco menos de 40 centímetros de sus fans e incluso ofreció el micro para delirio y desentonación de los más valientes. Tampoco faltó un “Wall of Death” al estilo HAMLET, así como el sincero agradecimiento a toda la gente que les ha apoyado desde el principio.

Tárrega sonreía, estaba tremendamente a gusto en las tablas, y el resto del combo ejercía su perfecto y necesario rol para que la apisonadora no deje títere con cabeza. La recta final trajo pistas como Un Mundo en Pausa, Irracional y J.F., una traca perfecta de jornada para un primer día en el que la mezcla de estilos pedía a gritos algo más corrosivo y heterodoxo, y ese fue el papel del quinteto madrileño.

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No tardaría mucho en volver el sol a Villena cuando se pulsaba el botón “off” en el recinto del Leyendas. Habíamos tenido una buena dosis de guitarreo. El cuerpo y la cabeza pedían una pequeña tregua y llegaba el momento de planchar la oreja, de plegar velas. En nuestra mente quedaban los shows de ANTHRAX, CELTIBEEERIAN, KORPIKLAANI, , AT THE GATES o HAMLET, pero, sobre todo, el debate interno sobre la actuación de STEEL PANTHER. ¿Se pasaron? ¿Se les fue la mano? ¿Estaba todo preparado? La única certeza es que habíamos disfrutado como enanos y que nos quedaban, prácticamente, otras 20 horas de conciertos y diversión. ¡Esto sólo había empezado!

Texto: Andrés Miguel, Tomás Catalán y José Manuel Taboada
Fotografías: José Manuel Taboada
Ilustración: Andrés Miguel

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