Overkill: White Devil Armory (Crítica de discos)

OVERKILL: White Devil Armory
Nuclear Blast, 2014
8/10

 

OVERKILL son un reloj suizo. Puntuales, precisos, y que rara vez fallan. O mejor dicho, una bomba atómica made in New Jersey. Los chicos de Bobby Blitz y D.D. Verni están a un nivel altísimo, y con su decimosexto disco de estudio (decimoséptimo si contamos su disco de versiones Coverkill, 1999), White Devil Armory, siguen alzando la bandera del Thrash con la maestría de una banda veterana y el punch de una banda joven.

OVERKILL vienen encadenando una serie de discos de nivel muy alto, que les han devuelto por mérito propio a la primera plana de la actualidad metálica. Con una carrera tan longeva, no es raro tener bajones, pero OVERKILL jamás sacaron un disco realmente malo, ya fuese en derroteros más clásicos, más cañeros o más Groove. Algo de lo que muchos compañeros de quinta y estilo, con más fama y mercado, no pueden presumir. Y mucho menos de lanzar discos al nivel de Ironbound (2010), The Electric Age (2012, mi favorito de esta última época) o este White Devil Armory. Apenas ANTHRAX o TESTAMENT rozan este nivel, guardando las distanciass. OVERKILL están en otro escalón, llegando a unos niveles de inspiración altísimos. Ironbound fue más variado en cuanto a tiempos, The Electric Age una somanta de puñetazos de caña thrasher constante, y este White Devil Armory parece mirar la vista atrás, a discos ochenteros de la banda, con toques más pausados y heavies.

XDm es la intro del disco, una pieza instrumental muy breve sin apenas impacto ni relevancia, corte muy en la onda de una banda sonora. Eso sí, con Armorist OVERKILL nos levantan del asiento como mejor saben: riffs y ritmos diseñados para partir cervicales. Fue la carta de presentación del disco, y con razón. Sin romper a velocidades supersónicas como otras bandas de Thrash, ese bajo machacón de D. D. Verni y los descomunales riffs acrecentan la sensación de fuerza, comandados por un Blitz que sigue en forma, con su registro chillón, personal e intransferible. El estudiado cambio de ritmo de la segunda mitad sí acomete registros más rápidos, rematado en un tremendo solo a la vieja usanza. Una de las canciones más conseguidas y single merecido. Down to the Bone es densa desde el punto de vista rítmico, con el matrimonio batería-bajo dando sus frutos, y guitarras que tan pronto abrazan registros más heavies y a medio tiempo (muy al estilo de los OVERKILL más clásicos) como le dan más empaque al tema. El estribillo, sencillo pero conseguido. Pig es frenética, sin guardarse nada, la banda se embarca en un viaje por carreteras peligrosas: riffs afiladísimos, cambios de ritmo, registros agudísimos y dobles bombos. Un buen tema Thrash. Miento, ¡un grandísimo tema Thrash made in New Jersey! Las transiciones entre registros más clásicos y más tralla están metidas con precisión quirúrgica, y eso favorece que el tema gane enteros. Uno de mis favoritos del disco.

De inicio totalmente tranquilo, que ya se intuye engañoso, tenemos Bitter Pill. Fórmula ya conocida en la banda: crescendo que va ganando en tensión y en músculo riffero en una escalada de riffs y bases rítmicas de tempo lento, para luego aumentar el tempo y golpear sin piedad. Aquí la velocidad tarda un poco más en jugar sus cartas, pero cuando lo hace, es un as ganador. Blitz ejerce como maestro de ceremonias con una actuación vocal que rezuma veneno, y un estribillo con voces dobladas que, sin ser tan directo o coreable, funciona. La segunda mitad es 100% OVERKILL que amamos y conocemos, igual con ese punto más Heavy que ya comenté al principio de la crítica. Un festival de riffs bien empastados con el bajo demoledor de Verni. Artesanía fina, y totalmente devastadora. Si veníamos de un tema lento pero amenazador, Where There’s Smoke… es caña sin parar. Riffs que utilizan la técnica del palm mute, santo y seña del género, dobles bombos, bajos con pegada, cambios de ritmo y líneas vocales a todo trapo respaldadas por coros potentísimos. Thrash por números, fabricado con mimo por uno de los nombres clave del rollo. OVERKILL despliegan todo su arsenal en un tema sin tregua alguna, pero tampoco le hace falta, además de contar con un solo de guitarra de alto octanaje. Empezando con una intrigante línea de bajo, Freedom Rings se destapa como una de las mejores canciones de esta última etapa de OVERKILL, y por temazos no será. Más elaborada, a lo largo de sus 7 minutos tenemos cabida para riffs infecciosos, un sentido del dinamismo cuidadísimo, riffs veloces y punzantes, punteos, desarrollos más melódicos en las guitarras, parones y acelerones… qué vamos a contar a estas alturas de OVERKILL. No necesitan sorprender, porque en lo suyo son seguramente los mejores. Grandísima canción.

Another Day to Die es ligeramente más Groove, más machacona, sin llegar a sonar a sus discos de mitad de los noventa (algunos como W.F.O. (1994) más que apañados), un medio tiempo con chispazos más thrashers, manteniendo la potencia y enseñando músculo, aunque de otra manera. Efectiva, y con un trabajo notable en el tratamiento de las guitarras. King of the Rat Bastards es otro puñetazo en la mesa, Thrash de corte estadounidense, moderadamente agresivo, chillón y rabioso, culminado por un estribillo terriblemente pegadizo, gracias a la tremenda actuación vocal. Los amantes del Thrash más a piñón la disfrutarán como enanos, y en directo puede arrasar. It’s All Yours mezcla las tres vertientes vistas en el disco: la thrasher, la machacona a medio tiempo y la más clasicorra con acierto, en un tema equilibradísimo donde destacan las voces, con más mimo y variedad tonal de lo habitual. El disco da por concluido con la elaborada In The Name: introducción épica, manteniendo la pegada característica de la banda, que va ganando en intensidad guiada por una batería marcial. Un maldito himno, que sin ser lo más accesible del plástico, creo que puede encajar como un guante en los directos de OVERKILL. También muestra las dotes de Blitz, llegando a tonos altísimos con solvencia. 6 minutos de cambios de ritmo, riffs entrecortados, caña burra, con un puente central instrumental para enmarcar, sin duda de los mejores momentos del plástico, descendiendo hasta el abismo más lastimero, redondeando el tema con ecos a The Years of Decay (1989). Magnas palabras para una canción brillante.

 

Overkill, Armorist (White Devil Armory, 2014)

 

Sin relleno, ni concesiones, OVERKILL saca adelante otro gran disco. ¿Sorpresas? Ninguna, a lo sumo que es un disco más clásico y menos cañero que los dos anteriores, y seguramente sea un pelín menos bueno. Esa es la única pega posible a un disco férreo y sin fisuras. En el reino del Thrash, OVERKILL son reyes por derecho propio. Y trabajos con tanta sangre, vigor y carisma como White Devil Armory demuestran las razones. Apuesta segura para una banda que está pasando por una segunda juventud. ¡Y llevan en ello desde hace más de 30 años! ¡Cuántos deberían aprender!

Texto: Pablo García
Ilustración: Andrés Miguel

 

Puedes escuchar White Devil Armory en Spotify:

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