Plástico: Siempre empezando (Crítica de discos)

PLÁSTICO: Siempre empezando
Autoeditado, 2002
9/10

 

Hacía tiempo que quería brindarle un homenaje a uno de los mejores discos que cayeron en mis manos la pasada década, y que por desgracia apenas ha gozado de popularidad. La separación del grupo, prácticamente inmediata a su lanzamiento, condenó definitivamente al olvido a Siempre empezando, que es el bonito título del primer y único LP que grabó PLÁSTICO. Sería complicado encontrar alguien que recuerde esta formación más allá de su Ejea de los Caballeros natal, y la comarca de las Cinco Villas; y, si no fuera porque los dos fundadores de El Lado Oscuro de la Luna pertenecemos a esa área de Zaragoza, probablemente tampoco estaríamos hablando de ello. Así que en cierto modo, sentíamos cierta “obligación moral” a compartir con nuestros lectores Siempre empezando, y aunque sea 12 años tarde, darle la reseña que merece.

 

Portada de Siempre empezando, de PlásticoQue tanto tiempo después, los nuevos grupos que surgen por la periferia de Ejea continúen haciendo versiones de Cerca de mi casa o Cada noche, dice mucho de este álbum, y del impacto que tuvo en la zona, sólo superado por los incombustibles TAKO y quizá por DIEZ CON CINCO. Sin duda, nos encontramos ante un caso único y prácticamente aislado. ¿Cuántas bandas amateur podemos encontrar, en cualquier rincón de la geografía española, que les sigan homenajeando de este modo más de una década después? Las habrá. Pero muy pocas. Siempre empezando apenas salió del lugar de origen de sus autores, pero trascendió. Probablemente, de haber continuado su trayectoria, PLÁSTICO podría haberse ganado cierto nombre en la música. Nunca lo sabremos, ni hasta qué punto; pero, a diferencia del resto, reunían condiciones para, al menos, optar a ello. Pero lo que sí podemos asegurar sin ruborizarnos, y es algo que nadie les podrá quitar nunca, es que Roncal, Flopo, José y Fran firmaron un disco de culto. En su máxima expresión.

Lo bueno, si breve, dos veces bueno. Un total de 10 canciones componían Siempre empezando, cuyo peso creativo recaía especialmente en los dos fundadores de la banda: Javier Roncal y Roberto Flores, alma y cuerpo de PLÁSTICO, respectivamente. Aunque el resultado final siempre es obra de todos los actores participantes. Incluso también miembros pasados. Y así repartieron justicia los créditos del disco, reconociendo su autoría a la formación completa que lo grabó, diferenciando la de las letras, obra de Roncal, salvo dos temas que ya detallaremos en su momento.

 

Formación de Plástico que grabó "Siempre empezando"

Formación de Plástico que grabó “Siempre empezando”. La foto pertenece al libreto del disco

 

La vocación de cantautor de Roncal salía a relucir en los primeros cortes que abría el disco, Lobo errante y Ulises, que ya ponían sobre aviso de que Siempre empezando no era un ejercicio de Rock al uso. Pero Rock. La guitarra de Flopo aportaba dramatismo a la melancólica historia que narraba su compañero, y nos introducían a la siguiente canción, que el tiempo ha colocado como una de las joyas del trabajo. En su momento no fue de los que más destacaron, pero el estribillo termina por atraparte del todo, y sumergirte en la reflexión existencial y filosófica que es “canta por cantar”.  La personalidad de la banda ejeana residía en esa combinación de acústica y eléctrica, de Folk y Rock, aunque la distorsión ganaba la batalla en canciones como Cerca de mi casa, probablemente el himno de PLÁSTICO. Un rocanrol tan sencillo como efectivo, y que tampoco renunciaba a su alma Folk haciendo referencia al cantautor canario por excelencia en su pegadizo estribillo: Y chistes malos en el televisor, queso en la nevera y Pedro Guerra en el radiocassette… ¡Contamina! ¡Contamíname! De los que lo conocían, ¿quién no lo ha cantado mientras leía?

En aquella la época, PLÁSTICO gustaban. Y también se gustaban. A la calidad y personalidad que atesoraban, habría que sumarles una fuerte confianza en su propuesta. Es preciso reconocerles ésto para valorar justamente el riesgo que asumieron como grupo de Rock introduciendo temas como las citadas Ulises Lobo errante, o la incatalogable Ponme bien. Músicos de amplias miras y fe en sí mismos, curiosos e inconformistas, que se atreven a burlar la norma y no aceptan  límites o imposiciones en su creatividad. Qué bonito suena y qué poco abunda. El Rock a menudo se aferra a los clichés, y castiga a los rebeldes. Menuda paradoja. Muchos de los nombres más importantes del género son sota, caballo y rey (o sexo, drogas y Rock & Roll) desde su golpe de éxito. Y probablemente sus inquietudes artísticas miren más allá, pero el temor a un paso atrás les corta las alas. Aunque al final, el tiempo siempre es el mejor juez, y a menudo termina premiando a los artistas atrevidos e innovadores. No siempre, hay que reconocerlo. Ni tampoco los acaba cubriendo de gloria. Pero sí les concede en estos casos un reconocimiento más sincero y perdurable.

Pero volvamos al Rock, que regresaba cargado de energía en otro de los clásicos de PLÁSTICO, Pasa el tiempo. Un riff de Floppo afiladísimo, que amenaza incluso con cortar el aire, nos sube las pulsaciones, y la banda nos ofrece una de sus mejores interpretaciones en conjunto. Todos ellos buenos músicos, se lucen como conductores impecables de la angustia y desesperación que emana de la letra de Roncal, y que aún consiguieron acentuar más con unos arreglos de violín muy inspirados, con una atmósfera de tragedia muy intensa en los minutos finales. Y todo pese a las carencias de grabación, que en aquella época, y con recursos limitados, eran muy habituales.

Va de Rock (1998), con Marguin 7, Oscuro y PlásticoComo curiosidad, la que aparece en el álbum era una versión algo diferente a la original. Y, si no me equivoco, no la trasladaron al directo, donde respetaban el chillón y virtuoso punteo inicial de Floppo. Tal y como lo conocía su gente, además. No así un breve cambio en la letra… y en la voz, tomando Jose el relevo de Roncal. Pues Pasa el tiempo, junto a Cerca de mi casa y la balada Se me acaba la botella (que finalmente quedó fuera de Siempre empezando), conformaron la primera presentación discográfica del grupo, en la maqueta compartida Va de Rock (Producciones sin/con pasiones, 1998). Un proyecto financiado por el Ayuntamiento de Ejea, que tuvo cierta repercusión, y en la que también participaban sus vecinos MARGUIN 7, cuya versión de Mi amigo José sonó con mucha fuerza, y OSCURO, con miembros repartidos entre la capital de comarca y Castejón. Va de Rock , editado en CD y casete, contenía 3 canciones de cada banda, y aún les otorgó cierto impulso, pero las tres terminarían disolviéndose a los pocos años, unas antes que otras. Eso sí, todas dejaron al menos un disco de legado (MARGUIN 7 también llegó a publicar un segundo).

Por razones personales que no vienen al caso, tengo debilidad por la festiva Cada noche. Es de largo el tema con mayor duración del disco, superando los 6 minutos, y también el que presenta mayor complejidad en estructura y desarrollo. Pero pasa volando, sin darnos cuenta, mientras cavilamos sobre el personaje del que habla la canción. Sí, todos tenemos como amigo a un profesional de la noche que juega otra liga, con un motor de los de antes. Un Perkins. Pero, ¿será el mismo? Probablemente no. Pero puede ser cualquiera.

Si mantienes en el grupo la canción de un ex miembro, tiene que ser buena. Si no, ¿para qué? En tu interior es uno de los temas con más gancho del repertorio que escribió PLÁSTICO, pero cuya autoría pertenece a su antiguo batería José Luis Carnicer, y así se lo reconocían en los créditos del disco. Se trata de una canción muy rockera, canalla, con un riff de guitarra fantástico y muy pegadizo, además de una picantona letra que encajaba como un guante en la voz y estilo de Jose, al punto que la incorporó a los diferentes proyectos que inició tras PLÁSTICO. ¿Se necesita otra prueba? Es un temazo.

En el polo opuesto a las “canciones de autor” que nombrábamos al inicio de la reseña, encontramos la oscura St. DennisCaminos musicales opuestos, que sin embargo nos dirigen al mismo punto de sorpresa y genialidad. Podría pasar como el medio tiempo de una banda Heavy, con esas guitarras tan pesadas, riffs cargados de contundencia, y una batería que podía hacer retumbar tu cabeza si no te lo esperabas. El mayor contraste del álbum se da al casi empalmar el misterioso y contundente final de St. Dennis con la alegre melodía de Nunca a la deriva, última canción de cosecha propia en Siempre empezando. Deudora de los BARRICADA de finales de los 80 en las estrofas iniciales, el tema termina mostrando la propia esencia del grupo, en un inesperado giro  en el estribillo.

 

Unos primerizos Plástico teloneando a Los Suaves en Ejea 28-9-1998

Unos primerizos Plástico teloneando a Los Suaves en Ejea 28-9-1998. Foto cedida por Javier Roncal

 

El disco se cierra con una versión de GUNS N’ ROSES. Poco más que la joya de la corona, como es su archiconocida (y mal llamada) balada Sweet Child O’ Mine, con la letra adaptada al castellano por el cantante taustano, y rebautizada como Lo más dulce. Que eran valientes no cabe duda. Y, a estas alturas, que allí había talento, tampoco. Consiguen llevarse la canción de Axl a su terreno, sin dejar de ser reconocibles todos sus pasajes (que, por otra parte, es casi imposible en un megahit tan famoso). En ese aspecto hay que reconocer que el cambio de idioma resultó determinante. Con la salida del álbum, probablemente fue uno de los temas que más llamó la atención. Sweet Child O’ Mine es uno de los mejores y más trascendentes himnos del Rock de los últimos 30 años; y Lo más dulce, un buena adaptación. Pero el tiempo le ha ido robando protagonismo, en favor de las propias composiciones del grupo, que son las que finalmente han trascendido, y las que recordamos cuando pensamos en pinchar de nuevo Siempre empezando.

PLÁSTICO nos dejaron 10 canciones (11 con la balada de la maqueta, y más que no se llegaron a registrar) de gran factura, de una calidad incontestable, y a las que el tiempo ha tratado francamente bien. Ya veremos cuando cumplan los 30, pero estos 12 años (y más en algunos casos) les han sentado de lujo. Ningún pasaje del disco suena desfasado o caduco. No exageramos al referirnos a estas canciones como atemporales. Lo son. Como lo son las grandes canciones. Pero, además, tienen el añadido de que a muchos de mi generación, y otros posteriores, nos marcaron en el momento que aprendíamos a colgarnos una guitarra. Y eso se queda. Probablemente, los protagonistas de esta historia no sean conscientes de la relevancia que ha tenido Siempre empezando en las camadas rockeras de Ejea y las Cinco Villas. A pesar de tantas confesiones en este tiempo, no terminan por creerlo. Es comprensible. La perspectiva no es la misma. Al final, PLÁSTICO no funcionó. Ellos vivieron lo bueno y lo malo. Mientras que el resto apenas hemos vivido lo mejor que salió de ese bonito proyecto, que son las canciones que registraron en Siempre empezando. Que aún hoy las sigamos disfrutando, les seguirá pareciendo extraño; pero les tiene que llenar de orgullo.

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Texto: Tomás Catalán (@t_catalan)
Ilustración: Andrés Miguel

 

Formación de PLÁSTICO que grabó Siempre empezando:

  • Javier Roncal – Guitarra y voz
  • Roberto Flores Flopo – Guitarras
  • José Menjón – Bajo y voz
  • Francisco Sanz – Batería y percusión

 

Tracklist de Siempre empezando:

  1. Lobo errante
  2. Ulises
  3. Cerca de mi casa
  4. Ponme bien
  5. Pasa el tiempo
  6. Cada noche
  7. En tu interior
  8. St. Dennis
  9. Nunca a la deriva
  10. Lo más dulce

 

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